16:49 | El defensa francés William Gallas anotó el empate 1-1 entre el cuadro inglés y el Dimano de Kiev en el grupo G del campeonato
Kiev (EFE).- El Arsenal inglés salvó hoy un punto frente al local Dinamo Kiev (1-1) merced a un gol en el último minuto del defensa francés Gallas, tras una primera parte en la que los pupilos de Arsene Wenger desaprovecharon varias ocasiones claras de gol.
El partido tuvo dos partes completamente diferentes: la primera fue un monólogo del equipo londinense; y la segunda cayó de lado de los ucranianos, que estuvieron a poco de llevarse los tres puntos en juego.
El Arsenal llegó envalentonado a Kiev tras su contundente victoria en el feudo del Blackburn Rovers (0-4) y, desde el primer minuto, se hizo con el control del balón con el español Cesc Fábregas como jefe de operaciones.
El togolés Adebayor, que marcó tres goles al Blackburn, y el prodigio inglés Walcott, héroe en la victoria de Inglaterra en Croacia (1-4), amenazaban con causar más de un dolor de cabeza en Kiev, pero su falta de puntería estuvo a punto de costarles el partido.
En el primer tiempo, los ucranianos estuvieron agazapados y apenas disfrutaron de ocasiones, con la excepción de algún tiro lejano, que fue atrapado sin dificultades por el español Almunia.
Todo cambió en la segunda parte, ya que, a la vista que el Arsenal no había materializado en gol su dominio, el equipo local salió con todo.
A los diez minutos, el finlandés de origen ruso Eremenko puso a prueba a Almunia con un disparo desde el borde del área, que el guardameta español paró en dos tiempos.
Mediada la segunda parte, un centro al corazón del área desde la derecha cogió desprevenida a la defensa inglesa y Sagna derribó claramente a Mijalik.
El árbitro del encuentro no dudó en señalar pena máxima, pese a las protestas tímidas, de los jugadores del Arsenal.
Bangoura engañó a Almunia y puso por delante a los suyos con 25 minutos por jugarse.
Cuando parecía que el Dinamo se llevaría la victoria, una jugada elaborada del Arsenal acabó en un centro medido de Walcott, muy activo pero desacertado hasta entonces.
El incombustible Gallas, jugador curtido en mil batallas, apareció como una exhalación en el segundo palo para empatar el partido.