10:03 | La medida se da tras un fin de semana lleno de quiebras bancarias y en medio de las negociaciones en EE.UU. para aprobar un plan de rescate
Singapur/Francfort (Reuters).- Los bancos centrales europeos se unieron el lunes a sus pares asiáticos al inyectar millones de dólares en los mercados de dinero, pero los bancos comerciales prefirieron acaparar efectivo en vez de prestarse entre sí mientras la crisis financiera se propaga a Europa.
Con el fin del trimestre financiero agravando los problemas de liquidez, el Banco Central Europeo anunció que pondría a disposición de los bancos una serie extra de fondos a 38 días y que mantendría el efectivo adicional disponible hasta al menos comienzos del 2009.
El Banco de Inglaterra inyectó 40.000 millones de libras (73.530 millones de dólares) en fondos a tres meses este lunes para mejorar las condiciones de los mercados tras un fin de semana de quiebras bancarias en Europa y en medio de las negociaciones en Estados Unidos para aprobar un plan de rescate.
En la misma línea, el Banco de Japón inyectó 1,5 billones de yenes (14.200 millones de dólares) a su sistema bancario, en el noveno día consecutivo en el que realiza ese tipo de operaciones.
Luego, agregó otros 400.000 millones de yenes en el mercado al contado, mientras que el banco central australiano aportó 2.700 millones de dólares australianos (2.200 millones de dólares estadounidenses).
Pero el costo interbancario del financiamiento en dólares, euros o libras a tres meses subió, luego de que una serie de nacionalizaciones de bancos europeos sugiriera que la crisis financiera está lejos de terminar, aún cuando los legisladores estadounidenses se preparaban para votar un plan impulsado por el Gobierno para comprar deudas tóxicas.
El grupo financiero Fortis debió aceptar una inyección de 11.200 millones de euros (16.400 millones de dólares) de los Gobiernos de Bélgica, Holanda y Luxemburgo tras conversaciones con el presidente del BCE Jean-Claude Trichet para evitar que el contagio financiero se devore a uno de los 20 mayores bancos de Europa.
En Gran Bretaña, el Gobierno nacionalizó al prestamista hipotecario Bradford & Bingley , mientras que vendió sus sucursales y depósitos al banco español Santander .
El banco hipotecario alemán Hypo Real Estate alcanzó a último minuto un acuerdo con un grupo de bancos para conseguir un crédito que lo ayude a resolver una crisis de financiamiento.
En otra muestra de la onda expansiva de la crisis, el Gobierno islandés debió comprar una participación de un 75 por ciento para asumir el control del banco Glitnir , cuya posición se había deteriorado en los últimos días.
"Uno ve ahora que no sólo los estadounidenses, sino también los bancos europeos, están afectados y que la crisis es global", dijo Carsten Klude, estratega de MM Warburg.
"Un plan de rescate de 700.000 millones de dólares simplemente no es suficiente para superar la crisis en el futuro cercano. Los problemas de la economía real se agravarán como consecuencia de esto", agregó.
Tasas en alza
Otrora un refugio de seguridad y liquidez, el mercado de préstamos a corto plazo en el cual los bancos se prestan unos a otros se ha paralizado durante la crisis por crecientes dudas sobre la solvencia de quienes piden prestado.
En otro paso para mejorar la liquidez, el BCE realizó una subasta especial a un plazo de cinco semanas y media -cubriendo el fin del trimestre- y dijo que actuaría como fuera necesario para que las tasas de préstamos a un día se mantengan cerca de la tasa oficial de 4,25 por ciento.
"El BCE seguirá guiando la liquidez hacia condiciones balanceadas de una manera que sea consistente con el objetivo de mantener las tasas de muy corto plazo cerca de la tasa mínima", dijo el BCE en un comunicado.
Los bancos de la zona euro depositaron un récord de 28.000 millones de euros en el BCE en vez de prestarse dinero entre ellos, en una señal de la poca confianza sobre la solvencia de las instituciones financieras.
El BCE, el Banco de Inglaterra y el Banco Nacional de Suiza siguieron ofreciendo liquidez adicional en dólares a las instituciones de sus países en el marco de un acuerdo con la Reserva Federal de Estados Unidos.
La presión alcista sobre el conjunto de las tasas se mantenía en Japón, en medio de intentos desesperados de los inversores extranjeros por encontrar fuentes de efectivo debido a que los jugadores locales se abstenían de prestar dinero antes del fin del medio año fiscal el 30 de septiembre.