22:08 | En Mensaje a la Nación, el presidente del Consejo de Ministros rechazó cualquier insinuación contra el trabajo que realiza su equipo
El primer ministro, Jorge del Castillo, dejó esta noche en manos del presidente de la República, Alan García, la renuncia del Gabinete Ministerial, que fue puesta a disposición esta tarde. Ofreció estas declaraciones a cinco días del grave escándalo petrolero en el que se ha mencionado su nombre.
En sus primeras palabras, explicó que en la tarde llegó junto a todos los ministros al Congreso "para establecer que el Gabinete no solo no rehuye a las responsabilidades, sino que tiene la entereza de salir al frente de cualquier acción que intente afectar el honor y la decencia de los ministros de Estado".
En ese sentido, criticó que la Junta de Portavoces del Parlamento les impidiera pronunciarse. "Se ha transgredido el artículo 129 de la Constitución y el artículo 54, inciso E, del Reglamento del Congreso", reiteró.
Sobre las criticas al Gabinete Ministerial, sostuvo que rechaza "cualquier insinuación y no aceptamos imputaciones sin sustento ni pruebas y basadas únicamente en las especulaciones de personas que se han colocado al margen de la ley".
En ese sentido dijo: "invocamos al país la mayor serenidad; a la clase política la más alta responsabilidad. No se debe caer en el juego político electorero que ponga en riesgo la estabilidad jurídica del país, y el favorable clima de inversiones que tanto puestos de trabajo ha creado y que tanto ha impulsado el desarrollo económico y social del país".
Agregó que el país tener la seguridad de que los integrantes del Consejo de Ministros no se aferran a cargo alguno, por lo que tomaron la decisión de entregar su despacho al Presidente de la República. "En ningún caso seremos obstáculo para que continúe el crecimiento y el bien de la patria", sostuvo.
Por otro lado denunció la existencia de una "red mafiosa que ha hecho de la interceptación de comunicaciones una industria organizada y orientada a la persecución política, lo cual es inadmisible en una democracia".
"Así como para combatir la subversión y el terrorismo se ha proclamado que no es necesaria la violencia desde el Estado, igualmente para combatir la corrupción no es preciso hacerlo de manera clandestina, violando los derechos y creando un clima de zozobra que se agudiza con la provisión de audios editados, manipulados y soltados a cierta prensa de manera interesada", precisó.
ESCÁNDALO
El primer ministro fue envuelto en el escándalo por presuntos nexos en un plan para ayudar a la compañía noruega Discover Petroleum a obtener la concesión de cinco lotes de petróleo en alianza con la estatal Petroperú.
El escándalo se produce en momentos en que la aprobación a la gestión de García ha bajado a su peor nivel desde que asumió su segundo mandato, en julio del 2006.
La denuncia se destapó con la difusión de audios con conversaciones de un directivo de una entidad estatal, Alberto Quimper, y un ex ministro del primer Gobierno de García (1985-1990), Rómulo León, en las cuales pactaban para favorecer a la firma noruega Discover Petroleum en la entrega de los lotes petroleros en el país.
El hecho provocó la renuncia del ministro de Energía y Minas, un sector económico clave, y la remoción de dos funcionarios de empresas estatales implicados en la cuestionada concesión para la compañía extranjera.