19:00 | Según indicaron analistas, una muestra de ello ha sido el desplome de las bolsas de valores de la región registrado hoy debido a la caída de Wall Street
Buenos Aires (EFE).- El "lunes negro" vivido hoy por las bolsas latinoamericanas confirma que la región no está a salvo del efecto contagio del "crack" financiero de Estados Unidos pese al optimismo que han tratado de mantener los gobiernos de la zona sobre la fortaleza de sus economías, según analistas consultados por EFE.
Las bolsas latinoamericanas se desplomaron arrastradas por la caída de Wall Street y la incertidumbre provocada por el rechazo del Congreso de Estados Unidos al plan de rescate financiero por 700.000 millones de dólares propuesto por la administración de George Bush.
Aunque las bajas fueron generalizadas en América Latina, las más golpeadas fueron las plazas de Sao Paulo, con una caída del 9,36%, sin precedentes en la última década, y Buenos Aires, que cayó el 8,68%, muy por encima de la bajada del 6,32% de la Bolsa de Nueva York.
El descenso de los precios del petróleo -un 9,8%- se tradujo en un castigo para las acciones de las empresas petroleras en los principales parqués latinoamericanos.
El zarpazo afectó también a la cotización de las monedas locales, que bajaron respecto al dólar, en especial el real brasileño, que cayó un 6,14%.
El gigante suramericano fue el peor parado en una jornada de pánico que obligó a interrumpir la sesión de la bolsa de Sao Paulo durante media hora, cuando el índice se desplomó por debajo del 10% y se activó, por primera vez desde 1989, un dispositivo automático para evitar las fluctuaciones excesivas.
Sólo Caracas, con una subida del 0,36%, se salvó, debido, según analistas locales, a que ninguna empresa venezolana cotiza en el exterior desde las nacionalizaciones de CANTV y Electricidad de Caracas el año pasado.
A medida que se fueron conociendo las cifras, analistas y medios de comunicación comenzaron a hablar de un "lunes negro" que ha confirmado que América Latina no está a salvo de la crisis financiera internacional.
Algunos expertos van más allá y pronostican tiempos difíciles por el impacto que puede tener en la llamada "economía real" la reducción del crédito internacional, la caída del consumo en Estados Unidos y la volatilidad de los precios de las "commodities" (materias primas).
El empresario mexicano Carlos Slim, considerado uno de los tres hombres más ricos del mundo, afirmó hoy que las autoridades estadounidenses actuaron "un poco tarde" para corregir la crisis y advirtió contra la incertidumbre que provoca la "gran especulación" que rodea a las "commodities" porque sus precios "repercuten en la economía real".
El ministro brasileño de Hacienda, Guido Mántega, confió en que el Congreso de Estados Unidos apruebe un nuevo plan de rescate financiero, pero reconoció que el veto a la propuesta inicial se está traduciendo en una reducción del crédito en Brasil.
Para el director de la Asociación de Analistas y Profesionales de Inversiones en el Mercado de Capitales de Brasil (Apimec), Antonio Carlos Colangelo, el nerviosismo de los mercados "va a ser constante".
También a juicio de Roberto Troster, del Consejo Regional de Economía de Sao Paulo, los reflejos de la crisis se sienten a corto plazo "en el nerviosismo de los mercados", mientras que la "contaminación a medio y largo plazo no podrá evitarse".
En el caso puntual de Brasil, pese al optimismo gubernamental, es necesario "tomar medidas inmediatas para aprovechar la solidez de la economía nacional en varios aspectos y evitar así una repercusión mayor" de la crisis, advirtió.
El analista argentino Alejandro Vinitzky, de la consultora Maxinver, consideró que en un mundo globalizado "ningún mercado de la región es ajeno a lo que sucede en las principales economías del mundo".
Por tanto, una desaceleración en la economía de EE.UU. "implicaría una contracción en el nivel de consumo que impactaría en los niveles de actividad de distintos países, incluidos los de la región".
La reacción fue más violenta en Sao Paulo y Buenos Aires, apuntó, porque ambos mercados "empezaron a descontar efectos internacionales con un poco más de retraso".
El economista argentino Pablo Tigani, del Grupo Hacer, advirtió también de los efectos de una restricción del crédito y sostuvo que la crisis de EE.UU. "va a afectar la liquidez y puede producir caídas en la demanda de empleo, en el poder adquisitivo, además de debilitar el mercado inmobiliario", aunque, matizó, América Latina "está mejor parada que antes" para hacer frente a estos "shocks" financieros.
El mexicano Carlos Ponce, director de análisis del Grupo Financiero Ixe, opinó que el golpe a los mercados bursátiles latinoamericanos tuvo como antecedente la noticia de que la crisis estadounidense comenzó a contagiar al sistema financiero europeo.
El director de la Consultora Bursamétrica de México, Ernesto O'Farril, dijo a EFE que la decisión de los republicanos de no aprobar el plan de rescate fue política y no financiera, para permitir a su candidato a la Casa Blanca, John McCain, proponer una salida que tranquilice a los mercados y así repuntar en la campaña.